1 de sept. de 2010

Un buen instructor de ajedrez y sus elementos.



Hay ciudades como la Ciudad de México y la de Los Angeles que, por su enorme población, tienen miles de escuelas de educación básica. Los directivos de tales planteles en buen número reconocen que el ajedrez es una actividad muy importante para apoyar el desarrollo integral de sus estudiantes. Sin embargo muchos están desorientados respecto a como introducir la práctica organizada del ajedrez. Supongamos que de 3000 escuelas existentes en una ciudad, un uno por ciento estuviesen decididas a colocar el ajedrez dentro de sus actividades extracurriculares. Entonces 30 escuelas requerirían de los servicios de profesores para llevar a cabo esa tarea. Muchos recurrirán a contratar a algún conocido que sepan que juega ajedrez bien, puede ser un exalumno, o inclusive un familiar. Seguramente más del 50% de esas escuelas optarán por esa solución. Sus profesores de ajedrez entonces serán personas que jamás han dado clases de ajedrez y carecen de preparación para ello. Si para entrenadores que han sido adiestrados para ello no es fácil realizar la labor de conducir la práctica organizada del ajedrez, es de suponer que para alguien novato en esa tarea puede ser una tortura. Si un profesor de ese nivel atiende, digamos, unos 100 alumnos, es posible que su mala actuación conduzca a que más de 90 alumnos se desencanten y solo aprendan a mal mover las piezas y ya no se interesen más por el ajedrez.
De donde podrían salir decenas de ajedrecistas, solo diez continuarán, más o menos, a seguir jugando.
En una entidad federativa de México se hizo, desde hace unos dos años, una fuerte inversión para capacitar a decenas de profesores de educación básica para que condujeran la práctica organizada del ajedrez en sus escuelas. Con más o menos buena intención los directivos sindicales abordaron la tarea contratando a algunos miembros de su sindicato para averiguar como preparar a sus compañeros profesores. Su tarea fue aleatoria, guiada por la suerte y no por el conocimiento. Obtuvieron información aquí y allá, sin tomar en cuenta las experiencias de la historia del desarrollo del ajedrez en países como la URSS, Cuba, Estados Unidos, España o Alemania. Crearon un modelo francamente defectuoso y lo echaron a andar. Realizaron muchos cursos y más o menos prepararon algunos profesores. Pero no previeron muchas situaciones como dotar de material didáctico y planes de trabajo a los profesores. Agotaron presupuestos y finalmente solicitaron más a las autoridades. Para su mala suerte, los que otorgaban los presupuestos adicionales no eran los mismos que los que les encomendaron la tarea y entre estas diferentes autoridades había quienes tenían contacto con organizadores e instructores profesionales de ajedrez. Pidieron la opinión de estos y tras un estudio concluyeron que los fondos se habían usado de manera poco racional y que los resultados por fuerza eran deficientes pues todo el proyecto era deficiente. Ahora el asunto ya entra en instancias que analizan si fue caso de corrupción o de simple ignorancia. Lo curioso es que las personas que llevaron a cabo este proyecto piloto ni siquiera están enterados de que se considera fracasada su gestión, incluso ignoran que se les estuvo evaluando y andan aún con grandes planes y esperanzas en algo que puede convertirse en una verdadera pesadilla. Mientras no se investigue con más profundidad y se llegue a la conclusión de que obraron con buena fe o con intenciones aviesas no se hará público el asunto. Se da tanta importancia por el enorme presupuesto empleado que supera en mucho a lo que la Federación Internacional dio en apoyo al desarrollo del ajedrez a países del CACDEC en varios años.
Ahora un proyecto piloto puede tener como consecuencia que otras autoridades vean con desconfianza todo lo que tenga que ver con ajedrez.
Los culpables son las autoridades por tratar con ligereza el asunto y convertir la tarea en un nicho político para los amigos en lugar de buscar el apoyo de personal preparado y experimentado en ese tipo de tareas.
Pero este relato se repite prácticamente con muchas áreas de las tareas educativas del país, no sólo con el ajedrez. Ahora están investigando que pasa con otras actividades extracurriculares como el teatro, la danza, etc. Pero debiera hacerse con matemáticas, biología, etc. Incluso con la historia, en este año del bicentenario.
Si a los instructores no se les prepara bien, con personal profesional y no se les dan los elementos adecuados, como todo el material didáctico; no se les estimula y motiva periódicamente, esperar una gestión exitosa es un sueño guajiro. En ajedrez y en cualquier disciplina.